Volarino — La creación

Hay prendas que no requieren justificación. Sin contexto, sin ocasión especial, sin un conjunto coordinado.
Prendas que existen por sí mismas, que llevan su propia razón de ser en su color, en su movimiento, en la energía que desprenden. Prendas que simplemente dicen: hoy me apetece alegría.

Volarino es una de esas prendas.

El punto de escamas calado despliega su degradado arcoíris en un movimiento continuo y generoso —verde, turquesa, azul, rosa, rojo, naranja, amarillo— desde el escote barco hasta las delicadas mangas largas.
Cada escama se encaja en la siguiente como las plumas de un pájaro en vuelo, creando una textura a la vez estructurada y ligera, densa y calada. Y los colores se suceden con una lógica que es la de la luz misma —el espectro visible, del más frío al más cálido, del cielo a la llama.

El escote barco deja al descubierto los hombros con esa generosidad que es su firma.

Las delicadas mangas largas llegan hasta las muñecas, llevando el degradado hasta su fin —cada color tiene su lugar, cada color tiene su momento.

Volarino se lleva con vaqueros negros para dejar todo el protagonismo a los colores, con shorts blancos para la ligereza veraniega. Con sandalias nude para no competir con el degradado, zapatillas blancas para la despreocupación —es el crop top que transforma cualquier martes en una fiesta.

Enteramente tejido a mano en mi taller francés.
Creación exclusiva Cachalabibi — Pieza única, un solo ejemplar en el mundo.

 

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