Robino — La creación

El petirrojo rosado, el pájaro que no teme a los colores.

El petirrojo rosado (Petroica rosea) es un pequeño paseriforme australiano de la familia Petroicidae, cuyo macho luce un magnífico pecho rosa chicle y que lleva su color como un escudo.
El Robino de Cachalabibi tiene esa misma naturaleza —una pieza que no pasa desapercibida, que asume, que se mantiene.

El fucsia intenso y el turquesa vibrante son dos colores que no deberían haberse encontrado —y precisamente por eso funcionan juntos. El contraste es deliberado, asumido, reivindicado. Los cuadrados granny unen estos dos tonos con una precisión geométrica —cada cuadrado una conversación entre el fucsia y el turquesa, cada ensamblaje una decisión de estilo.
El fondo de punto de red fucsia que se ensancha en un borde festoneado unifica la pieza, le da su territorio, su color dominante.

Los tirantes anchos trenzados bicolor son la firma técnica del Robino —estas trenzas que no son simples lazos sino una arquitectura textil, una decisión de estilo que se ve tanto por la espalda como por el frente.

El escote en V abre la pieza con una feminidad directa.

Y en la espalda abierta, cerrada por tres botones fucsias —ese detalle precioso que dice que cada centímetro ha sido pensado, que el cierre es también una decoración.

Un top alegre, estructurado, que lleva consigo la despreocupación de un verano sin fin.

Robino se lleva con vaqueros blancos para el contraste absoluto, con pantalones cortos de lino crudo para un espíritu vacacional, con una falda larga negra para la máxima intensidad.

Robino está hecho para quien no teme a los colores —como el petirrojo rosado.

Completamente tejido a mano en mi taller francés.
Creación exclusiva de Cachalabibi — Pieza única, un solo ejemplar en el mundo.

 

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