Tichka — La creación

El puerto de Tichka se eleva a 2260 metros en el Alto Atlas marroquí.
Se asciende por curvas cerradas, entre el ocre y el cielo, en una luz que no existe en ningún otro lugar.
De ahí viene Tichka — de esa altitud, de ese color, de ese sentimiento de estar por encima del mundo.

La pieza se construye en tres registros que cuentan cada uno una parte del viaje.

  • El canesú superior, en punto de red cuadrado dorado y beige dorado, evoca los moucharabieh, esos celosías de madera tallada que filtran la luz en los riads.
  • Los tirantes finos se anudan en los hombros — un gesto simple, casi ritual, que ajusta la pieza al cuerpo de quien la lleva.
  • Luego el cuerpo se abre en punto de red cuadrado rojo profundo, completamente calado, completamente transparente: el rojo de las alfombras de Marrakech, de las especias del zoco, de los atardeceres sobre las murallas. El borde festoneado dorado en la parte inferior cierra la pieza como una firma.

El rojo y el oro. Una alianza que no necesita explicación — se impone, como el Tichka se impone en el horizonte cuando se abandona la llanura.

El corte es recto, largo, hasta las caderas. Tichka se lleva sobre un pantalón blanco o marfil para dejar que los colores hablen, o sobre unos vaqueros negros para exacerbar su intensidad. Por la noche, sobre piel desnuda, se convierte en otra cosa.

Completamente tejido a ganchillo a mano en mi taller francés.
Creación exclusiva Cachalabibi — Pieza única, una sola en el mundo.

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