Pitaya — La creación

En Vietnam, se le llama thanh long — la fruta del dragón. Su planta trepa enroscándose en los troncos de los árboles, como si buscara alcanzar algo más alto.
Y cuando se abre la fruta, se descubre una pulpa de un rosa intenso, casi irreal, que contrasta con la corteza verde y roja. De ahí viene Pitaya — de esa sorpresa, de ese color que se impone cuando ya no se espera.

La construcción juega con la alternancia: franjas horizontales en punto de ondas, fucsia intenso y rosa pálido, que se corresponden y se templan mutuamente. El punto de ondas no es un punto plano — ondula ligeramente, creando una textura viva que capta la luz de manera diferente según el ángulo.
El fucsia solo sería demasiado. El rosa pálido solo sería demasiado sobrio.
Juntos, encuentran el equilibrio justo: vibrante sin ser estridente, suave sin ser apagado.

El hilo es una mezcla de viscosa y poliéster — fluido, ligeramente brillante, con esa caída suave que le da a la prenda su carácter oversize cómodo.
El corte es generoso, el cuello redondo, las mangas cortas tipo cap.

Pitaya se lleva con unos vaqueros blancos o unos shorts de lino para los días en los que solo se busca color y ligereza.

Un rosa que no pide ser notado.
Se impone, como la fruta del dragón se impone en el plato.

Completamente tejido a mano en mi taller francés.
Creación exclusiva Cachalabibi — Pieza única, un solo ejemplar en el mundo.

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