Canción de cuna — La creación

Ninna nanna, ninna oh — así empieza siempre la canción de cuna italiana.
Un suave balanceo, una dulce repetición, una voz que desciende gradualmente hasta el silencio.
En el sur de Italia, en Apulia, todavía se cantan estas canciones de cuna a la sombra de los olivos milenarios cuando el calor de la tarde es demasiado pesado para hacer cualquier otra cosa que dejarse llevar.

Ninnananna nació allí — en ese feliz letargo, ese momento suspendido entre el sol abrasador y la sombra fresca, entre la vigilia y el sueño.

La construcción juega con dos registros que se corresponden con dulzura.
Los tirantes anchos están compuestos por cuadrados granny bicolores —blanco roto y marrón chocolate— ensamblados con precisión, como un elegante damero que enmarca el generoso cuello cuadrado.
Estos cuadrados llevan en sí toda la tradición del ganchillo transmitida de generación en generación, de abuela a nieta, como una canción de cuna que se aprende sin darse cuenta.

Luego el cuerpo se aligera.
El punto de red calado desciende, ligero como un encaje, casi inmaterial — dejando pasar la luz y el aire, como las hojas de un olivo que filtran el sol sin bloquearlo.

El borde festoneado termina la pieza con la misma dulzura que una última nota de canción de cuna.

Ninnananna se lleva los días en que una quiere estar guapa sin esfuerzo — como si la belleza hubiera surgido de forma natural, sin pensarlo.

Completamente hecho a ganchillo a mano en mi taller francés.
Creación exclusiva Cachalabibi — Pieza única, un solo ejemplar en el mundo.

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