Nube — La creación
Antes de convertirse en la golosina fundente que conocemos, el malvavisco era una planta — Althaea officinalis, la malva de pantano, que crece en pantanos y prados húmedos.
De ella se extraía la raíz por su mucílago, una sustancia dulce, espesa y calmante. Los confiteros del siglo XIX se inspiraron en ella para crear una pasta aérea, blanca, que se funde en la lengua. Marshmallow lleva esta memoria — la dulzura como materia prima.
La prenda se construye en bandas horizontales alternadas, rosa salmón y blanco roto, con un punto cerrado ligeramente texturizado.
Este punto denso da cuerpo a la tela sin apelmazarla — sujeta, estructura, dibuja.
Luego viene el cinturón fruncido acanalado rosa salmón, trabajado a mano, que ajusta la cintura con una precisión que solo el ganchillo permite: cada punto de frunce se coloca individualmente, creando un efecto elástico natural que se adapta al cuerpo.
El escote cuadrado, abierto delante y detrás, alarga el busto. Los tirantes anchos, bordeados con un festón de conchas, aportan ese detalle de acabado que distingue una pieza artesanal de una prenda común. La concha es uno de los puntos de borde más antiguos del ganchillo — aquí, lo firma.
Marshmallow se lleva metido en un pantalón blanco de talle alto o una falda fluida. Una silueta muy femenina, muy estructurada — que no necesita accesorios para existir.
Completamente tejido a ganchillo a mano en mi taller francés.
Creación exclusiva Cachalabibi — Pieza única, una sola en el mundo.