Guanábana — La creación
El guanábano crece en los jardines tropicales con esa tranquila generosidad de los árboles que nunca han conocido el frío.
Sus grandes hojas verde brillante captan la luz y la devuelven —brillantes, densas, vivas.
Y su fruto, la guanábana, es uno de los más generosos del Caribe: pesado, perfumado, cubierto de pequeñas puntas como una armadura suave, con una pulpa blanca y cremosa que huele a vainilla y piña mezcladas.
Corossol nació de ese verde —ese verde profundo y luminoso a la vez, ese verde que solo existe realmente en los trópicos, donde la luz es más intensa y los colores más saturados.
La pieza se construye en tres registros distintos, como los pisos de un jardín tropical.
- En la parte superior, el canesú de punto de rejilla hexagonal crudo —calado, transparente, ligero como el aire cálido que sube.
El escote halter está bordeado de verde vivo, con un tirante fino de cadena verde que se ata al cuello —un detalle preciso, casi una joya. - En el centro, los granny squares bicolor crudo y verde se ensamblan en un mosaico floral denso y gráfico: esmeralda, limón, chartreuse —tres verdes que se responden como las diferentes tonalidades de un mismo follaje según el ángulo del sol.
- En la parte inferior, la banda de punto de canalé crudo estructura y ancla la pieza, dándole su base.
La espalda está completamente abierta.
El corte es crop, muy corto.
Un jardín que se lleva —y la espalda que respira.
Completamente tejido a mano en mi taller francés.
Creación exclusiva Cachalabibi — Pieza única, un solo ejemplar en el mundo.