Corallo — La creación

Hay que bajar.
Dejar la superficie atrás, el ruido del mundo, la luz directa del sol. Bajar a las aguas azules de Maldivas, donde la luz se difracta y los colores cambian de naturaleza.
Y allí, en ese silencio acuático, vislumbrar el coral — ese color que realmente solo existe bajo el agua, ese rosa profundo y vivo, entre el salmón y el melocotón, que parece emitir su propia luz.

Corallo nació de ese recuerdo.
De esa inmersión, de ese color, de ese momento suspendido entre dos aguas.

La construcción juega con la alternancia — como las corrientes que se suceden, como las zonas de sombra y luz bajo la superficie. Bandas horizontales se responden: el punto de red ovalado de malla grande, calado y transparente como el agua misma, deja pasar la luz y la piel.
Luego el punto tupido, denso y estructurante, recupera el control — opaco, sólido, anclado. Estos dos registros se alternan con regularidad, creando un tejido que respira, que ondula ligeramente, que vive.

Todo en un coral/salmón melocotón uniforme y luminoso — un solo color, desde el cuello hasta los tirantes anchos en punto tupido hasta el dobladillo.

El corte es ajustado, preciso, que abraza la silueta sin constreñirla. Cuello redondo ligeramente evasé por delante y por detrás — simétrico, equilibrado.

Un solo color — y todo lo demás desaparece.

Completamente tejido a ganchillo a mano en mi taller francés.
Creación exclusiva Cachalabibi — Pieza única, un solo ejemplar en el mundo.

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