Campanulo — La creación

Hay colores que no piden permiso. El violeta del Campanulo es uno de ellos.

La campanilla crece donde menos se espera —en las grietas de los muros, a la orilla de los caminos, entre las piedras.
No necesita un jardín para existir.
Elige su lugar, se instala, florece con una gracia tranquila y una presencia innegable. Es exactamente lo que hace este top.

El violeta del Campanulo no es un color discreto.
No es el violeta pálido de las flores secas ni el violeta chillón de los neones —es un violeta profundo, vivido, que cambia según la luz.
Por la mañana, es casi azul.
Por la tarde, tiende a ciruela. No se deja reducir a una sola interpretación.

El punto elegido juega con la transparencia —cerrado donde se necesita estructura, calado donde la piel puede respirar.
La red de puntos dibuja en el busto un motivo que respira, que deja pasar la luz en fragmentos calculados.
No es la transparencia de la ligereza —es la transparencia de la precisión.

El corte es corto, ajustado, nítido.
Se asume sin buscar complacer a todos —y es exactamente por eso que gusta. El escote enmarca, los tirantes asientan, la silueta se afirma sin forzar.

El Campanulo se lleva con una falda larga en verano, bajo una chaqueta estructurada en otoño, con pantalones de talle alto entre temporadas. Se adapta a la hora, al estado de ánimo, a la estación —pero siempre sigue siendo él mismo: una prenda con carácter.

Entre 30 y 60 horas de ganchillo fueron necesarias para que cada punto encontrara su lugar. Ni uno de más. Ni uno de menos.

Completamente tejido a mano en mi taller francés.
Creación exclusiva Cachalabibi — Pieza única, solo un ejemplar en el mundo.

 

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