Balladine — La creación

Una balada, en el sentido musical, es una pieza que vaga.
No tiene un destino fijo, sino que sigue el camino, se detiene en un acorde y vuelve a partir suavemente.
Balladine nació de esta imagen: una partitura que acompaña los paseos por el bosque, cuando la luz cambia entre los árboles y los colores se funden unos con otros sin que se sepa exactamente dónde termina uno y empieza el otro.

La construcción se despliega en tres registros distintos, como tres movimientos de una misma pieza.

  • El canesú superior es de punto de red cuadrado crudo, calado, ligero, una introducción en sordina.
  • Los tirantes finos son trenzados, anudados en los hombros, con esa libertad ajustable que permite que la prenda se adapte al cuerpo de quien la lleva.
  • Luego viene el corazón de Balladine: franjas horizontales de punto de abanico y conchas, trabajadas en un degradado preciso que cuenta la puesta de sol en el bosque.
    Primero violeta ciruela, profundo, casi nocturno. Luego malva, que se aclara.
    Rosa empolvado, rosa salmón, que calientan. Verde salvia finalmente, como los helechos en el suelo.

Cada cambio de color es una reanudación manual del hilo, cada franja una nota diferente en la misma melodía. La pieza termina con una franja de red cruda calada, bordeada con un punto cerrado, el silencio final después de la última nota.

Balladine se lleva con una falda larga o un pantalón fluido, para los días en los que se camina sin prisa.

Totalmente tejido a mano en mi taller francés.
Creación exclusiva Cachalabibi — Pieza única, un solo ejemplar en el mundo.

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